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Buenos Días, Tristeza

 Verano de 1953, Cécile, su padre Raymond y la última amante de éste pasan sus vacaciones en la Rivera Francesa. La visita de una antigua amiga de su madre muerta, Anne; junto con la presencia del encantador Cyril afectarán a Cécile y su padre. Ya nada será igual después de ese verano.

 Me ha gustado muchísimo. Me ha sorprendido la intensidad de la narración a pesar de la brevedad de la novela. En apenas 179 páginas la autora nos desgrana grandes pasiones. Todos los personajes poseen sentimientos muy fuertes. Creo, no obstante, que son los personajes más apasionados aparentemente; Cécile y su padre, los más fríos. Son un poco como “animales”, se dejan llevar por sus instintos sin tener en cuenta las posibles consecuencias. Hacen en cada momento lo que más les apetece, sin tomarse serio nada:”Mi padre y yo, para estar interiormente tranquilos, necesitábamos la agitación exterior. Lo único que le minaba y le consumía era el hábito y la rutina, como a mí. No necesitas a nadie , ni tú ni él” Frente a ellos, el resto de personajes y sobre todo Anne, nos resultan mucho más humanos: “-Me irritáis un poco tu padre y tú. No pensáis nunca en nada...no servís para gran cosa...no sabéis..-¿Te gustas así?-No. No me gusto, ni lo intento. Muchas veces me obligas a complicarme la vida y eso me molesta un poco de ti”.

 Destaco los personajes de Raymond y, sobre todo de Cécile. Es la auténtica protagonista de la obra. Es a través de sus ojos con los que conocemos los hechos de la novela. Es un personaje absolutamente tridimensional. Tiene fortalezas, pero también debilidades lo que le otorga un gran realismo. Es fácil empatizar con ella aunque no se comparta su punto de vista. Raymond, por su parte permanece en la sombra, a pesar de ser el desencadenante del plan. No llego a comprenderlo como a Cécile. Mientras a ella, le salva el amor por su padre, de él no podemos decir lo mismo. A esto se une que él es un hombre y Cécile una adolescente:” Nunca he querido a nadie como a él y de todos los sentimientos que me animaban en aquella época, los que me inspiraba mi padre eran los más estables, los más profundos, los que más me importaban. Lo conozco demasiado y lo siento muy cercano para querer hablar de él.”. No era un hombre vano ni egoísta. Pero era frívolo, de una frivolidad sin remedio”.

 Lo interesante de la novela es cómo puede afectar a tal cantidad de personas el comportamiento de una pequeña mujer. Cécile pone en marcha un maquiavélico plan y todos los demás, incluida ella misma, sufren las consecuencias.”Pero resultaba tan fácil seguir mis impulsos y luego arrepentirme. Asumía lo que yo era incapaz de asumir: la responsabilidad”.

 *La autora tenía 18 años cuando publicó la novela.

 Buenos Días, Tristeza(1954)

 Françoise Sagan

 Orbis

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